~· Heart & Mind ·~
sábado, 12 de mayo de 2012
Los inconvenientes y el malestar estimulan el crecimiento.
Cuando nos sometemos a una prueba, hacemos rejunte de fuerzas para prevenir el bloqueo y la derrota y, conjuntamente, desarrollamos comportamientos que crean situaciones tensas en nuestras vidas.
Un obstáculo en nuestro camino puede significar beneficio: entablar comunicación con las dificultades que surgen al principio de una nueva vida es la base sólida de un período de renovación: que un manantial llene el cauce de un arroyo; que la fruta madure en el árbol.
Lo que se exige (y no como una obligación, sino como un deber moral que se desarrollará en distintos niveles dependiendo del individuo) es perseverancia y previsión: nos distinguimos por la capacidad de prever las consecuencias antes de obrar y prevenir las dificultades con anticipación por medio de la conducta adecuada. Nuestro principal cometido, más que actuar, es decidir. Una vez se ha llegado a una decisión clara, llevarla a cabo apenas requiere esfuerzo.
Los inconvenientes y el malestar estimulan el crecimiento.
viernes, 13 de abril de 2012
No tiene titulo, no.
A veces me sorprendo cuan cerrada es mi vida en algunos aspectos.
Bah, ni siquiera es que sea cerrada, sino que es como... cíclica.
Salto de cosas en cosas que no tienen ninguna relación entre sí más que mi gusto por ellas, y de alguna manera terminan cerrando el circulo.
Y ahí es cuando me asusto por tantas coincidencias. Y cuando me pongo feliz por tener tan bien definida mi esencia como persona.
¿Pero siempre se va a mantener en ese circulo? ¿Qué pasa si me canso de todo eso que tanto me gusta?
Supongo que es poco factible que eso pase cuando una cosa te apasiona tanto. Y mas cuando se trata de uno mismo.
Creo que cansarse de uno mismo es más difícil que cansarse de otra persona, u otra cosa.
La mente humana es tan genial y perversa que puede engañarse a ella misma de una manera descomunal, al punto tal del peligro absoluto.
Esto se suponía que era un borrador. Uno que me era alegre, o por lo menos que había empezado a redactar alegremente hace casi 1 mes y nunca terminé.
Hoy no lo puedo ver de la misma manera. Estoy en otro trayecto del circulo. ¿O estaré fuera de él? ¿Derraparé errantemente por la circunferencia hasta algún día encontrar algo que me lleve al punto de convergencia otra vez y quizás revivir el sentimiento con el cuál empecé a escribir?
Tengo sueño.
Bah, ni siquiera es que sea cerrada, sino que es como... cíclica.
Salto de cosas en cosas que no tienen ninguna relación entre sí más que mi gusto por ellas, y de alguna manera terminan cerrando el circulo.
Y ahí es cuando me asusto por tantas coincidencias. Y cuando me pongo feliz por tener tan bien definida mi esencia como persona.
¿Pero siempre se va a mantener en ese circulo? ¿Qué pasa si me canso de todo eso que tanto me gusta?
Supongo que es poco factible que eso pase cuando una cosa te apasiona tanto. Y mas cuando se trata de uno mismo.
Creo que cansarse de uno mismo es más difícil que cansarse de otra persona, u otra cosa.
La mente humana es tan genial y perversa que puede engañarse a ella misma de una manera descomunal, al punto tal del peligro absoluto.
Esto se suponía que era un borrador. Uno que me era alegre, o por lo menos que había empezado a redactar alegremente hace casi 1 mes y nunca terminé.
Hoy no lo puedo ver de la misma manera. Estoy en otro trayecto del circulo. ¿O estaré fuera de él? ¿Derraparé errantemente por la circunferencia hasta algún día encontrar algo que me lleve al punto de convergencia otra vez y quizás revivir el sentimiento con el cuál empecé a escribir?
Tengo sueño.
sábado, 7 de abril de 2012
Si no te quisiera no estaría contigo. No estaría con alguien por lástima, ni por creer en que puede mejorar en algún momento, que habrá un tiempo en el que todo será equilibrado... Estoy con vos ahora, porque sos lo mejor en estos momentos, porque se que vas a hacer lo mejor; así como yo. Con la diferencia que yo hago un proceso de aprendizaje, tu buscas siempre lo mejor, o nada menos. Un error, simple o grave es no obtener lo mejor, y en eso vamos a ser prácticos, es así o no lo es.
En ese momento o te jodes o sigues adelante. Tal vez te des otro palo, o muchos palos, hasta que aprendas a maniobrar.
Fui a buscarte. Necesitaba estar con alguien, hablar con alguien. Pero no un alguien cualquiera, ese alguien que sólo me brindás vos y que en este momento llenaba mis espectativas.
Atravesé un bosque que se podría decir otoñal, aunque algo frió, un poco seco, un poco aspero pero aun lo suficientemente cálido para seguir siendo un bosque y poder distinguirlo.
Toqué a tu puerta y no contestaste. Aun desde afuera con todo el viento, los ruidos y mi cabeza totalmente : abrumada podia escucharte: estabas ahi desde el otro lado de la puerta pero no me atendías. Hacías otras cosas, vaya uno a saber cuales, aún no puedo ver a través de las puertas; mi entrenamiento no es lo suficientemente avanzado para poder hacerlo, pero algún día lo lograré, se con todas mis fuerzas que lo lograré.
Mientras me limité a hacer lo que pude y supe. Me desesperaba saber que estabas y no escuchabas. ¿Era a proposito o no me escuchabas? ¿Como podias no escucharme cuando te elegí especialmente a vos en este momento? Me resultaba incomodo. Me sentia tan mal, tan poca cosa.
¿Lo estaria haciendo por mi bien? ¿Por su bien? ¿Por el de ambos?
Como desespera ver que no tenes respuesta. Ver que otros la reciben. Ver que otros están dentro la casa y vos no sos recibido.
Entonces me planteé entrar por mi cuenta. No pensé que se fuera a ofender. Me confié en mi rango. Todas las medallas que tengo colgando de esta solapa no las gané gratuitamente.
Tantee el terreno, parecia firme y meti un dedo, una mano, todo el brazo y avance... Y me cai. Un pozo gigante y me cai.
--Yo no te abrí, si vas a entrar así tendrías que preveer posibles obstáculos. El pozo estaba ahí, todavía no hice a tiempo a llenarlo, por eso no te hice entrar.
--Podrías haber avisado que estaba ahí.
En ese momento o te jodes o sigues adelante. Tal vez te des otro palo, o muchos palos, hasta que aprendas a maniobrar.
Fui a buscarte. Necesitaba estar con alguien, hablar con alguien. Pero no un alguien cualquiera, ese alguien que sólo me brindás vos y que en este momento llenaba mis espectativas.
Atravesé un bosque que se podría decir otoñal, aunque algo frió, un poco seco, un poco aspero pero aun lo suficientemente cálido para seguir siendo un bosque y poder distinguirlo.
Toqué a tu puerta y no contestaste. Aun desde afuera con todo el viento, los ruidos y mi cabeza totalmente : abrumada podia escucharte: estabas ahi desde el otro lado de la puerta pero no me atendías. Hacías otras cosas, vaya uno a saber cuales, aún no puedo ver a través de las puertas; mi entrenamiento no es lo suficientemente avanzado para poder hacerlo, pero algún día lo lograré, se con todas mis fuerzas que lo lograré.
Mientras me limité a hacer lo que pude y supe. Me desesperaba saber que estabas y no escuchabas. ¿Era a proposito o no me escuchabas? ¿Como podias no escucharme cuando te elegí especialmente a vos en este momento? Me resultaba incomodo. Me sentia tan mal, tan poca cosa.
¿Lo estaria haciendo por mi bien? ¿Por su bien? ¿Por el de ambos?
Como desespera ver que no tenes respuesta. Ver que otros la reciben. Ver que otros están dentro la casa y vos no sos recibido.
Entonces me planteé entrar por mi cuenta. No pensé que se fuera a ofender. Me confié en mi rango. Todas las medallas que tengo colgando de esta solapa no las gané gratuitamente.
Tantee el terreno, parecia firme y meti un dedo, una mano, todo el brazo y avance... Y me cai. Un pozo gigante y me cai.
--Yo no te abrí, si vas a entrar así tendrías que preveer posibles obstáculos. El pozo estaba ahí, todavía no hice a tiempo a llenarlo, por eso no te hice entrar.
--Podrías haber avisado que estaba ahí.
--Podrías haber no entrado si viste que estaba cerrado.
--Podrías haberme dicho que no me ibas a atender, yo te llamé antes de venir.
--Podrías haber sobreentendido que no te iba a atender cuando no atendí.
Un dialogo de millones de podrías se estableció entre ambos, cada uno desde un lado del pozo. Desde lados opuestos para ser precisos.
Tantos podrías que llegamos al final de ellos sin siquiera poder escucharnos mutuamente.
Si yo no hubiera esperado nada, me habría encontrado con la realidad y poder distinguirla y darle la veracidad que debía.
Tantos podrías que llegamos al final de ellos sin siquiera poder escucharnos mutuamente.
Si yo no hubiera esperado nada, me habría encontrado con la realidad y poder distinguirla y darle la veracidad que debía.
¿Pero cómo hago yo para no esperar nada de alguien que tanto me importa?
Y si tal vez se me hubiera dicho la existencia del pozo... No se que habría hecho. Tal vez no habría entrado.
Saqué la puerta frontal de mi casa esta mañana.
Espero visitas.
Y si tal vez se me hubiera dicho la existencia del pozo... No se que habría hecho. Tal vez no habría entrado.
Saqué la puerta frontal de mi casa esta mañana.
Espero visitas.
jueves, 22 de marzo de 2012
Shuffle
Tlayacapan, México. Una joven de 20 años en la cima de una colina. Sobre la colina hay una cruz de madera blanca en un paisaje semidesertico; de fondo el pueblito antes mencionado.
Un hombre la busca desesperadeamente para finalmente encontrarla. Sobre la colina la joven con el viento en su cara, el hombre la abraza desde atrás, la besa, le dice cuánto la ama.
En un mundo paralelo, dentro de la mente de la muchacha, se vislumbran las escenas de lo que parece ser su pasado: la joven fue traicionada; ella lo encontró en la cama con otra mujer.
Sigue retrocediendo el tiempo hasta el momento exacto cuando se conocieron. Los olores del recuerdo la traen nuevamente a un presente más cercano: el día de su boda.
Lava sus pecados con agua. En un banquillo la joven sentada mientras el agua le recorre lentamente el cuerpo.
El hombre intenta tocarla, pero ella está muy lejos. Muy alto. El viento es tan ligero como ella.
La muchacha corre hacia la colina. Se queda allí sintiendo el viento en su cara.
Pasos se escuchan detrás.
(c) Bonnie.-
Inspirado en When you were young- The Killers' video.
Un hombre la busca desesperadeamente para finalmente encontrarla. Sobre la colina la joven con el viento en su cara, el hombre la abraza desde atrás, la besa, le dice cuánto la ama.
En un mundo paralelo, dentro de la mente de la muchacha, se vislumbran las escenas de lo que parece ser su pasado: la joven fue traicionada; ella lo encontró en la cama con otra mujer.
Sigue retrocediendo el tiempo hasta el momento exacto cuando se conocieron. Los olores del recuerdo la traen nuevamente a un presente más cercano: el día de su boda.
Lava sus pecados con agua. En un banquillo la joven sentada mientras el agua le recorre lentamente el cuerpo.
El hombre intenta tocarla, pero ella está muy lejos. Muy alto. El viento es tan ligero como ella.
La muchacha corre hacia la colina. Se queda allí sintiendo el viento en su cara.
Pasos se escuchan detrás.
(c) Bonnie.-
Inspirado en When you were young- The Killers' video.
domingo, 11 de marzo de 2012
La succubus y el bonsai.
Encontré este dibujo de kukulaland y me enamoré.
La niña es una Succubus, por eso los cuernos. Y luego noté que tiene un bonsai a su izquierda.
Me sentí identificada. Es una tontería, lo se, pero no me resistí.
Tambien hay un bebe Cthulhu; algo así como Mookie con tentáculos (?).
Y el teléfono, ese maldito teléfono de estilo antiguo con el cual tuve que laburar todo un año entero en las cátedras de Morfología.
Además tiene una mariposa en la mano derecha. Como la mano en la que yo tengo un anillo de mariposa (hecho percha el pobre anillo, pero anillo en fin, le tomé mucho cariño por eso no me lo saco)...
En fin...
Qué preciosura de imágen.
martes, 28 de febrero de 2012
El bonsai
Esta es la historia de cómo un día me convertí en consejero de casi toda persona que se cruzara en mi vida y necesitara ayuda.
Te dejó, volvieron a arreglarse y por cada discusión sobre el clima que tengan, ahora te sentís como un trapo de piso. No salís, no comés, te quedás en tu casa mirando películas, no te reís como antes… Seguramente tampoco cagás. Vivís pendiente del teléfono por si te llama, y si lo hace entrás en un pánico tal que cada bichito que hay en tu cabeza se sumerge en una pileta de drogas y ácidos a tal punto que explota absolutamente todo, convulsionás en el piso y tirás espuma por la boca.
Y yo llegué a tu casa justo ese día. Estabas ahí escupiendo espumita, con los ojos idos y una expresión tierna y psicópata en tu rostro que traumaría hasta a la persona más calma; me traumaría hasta a mí. ¿Y vos? ¿Y yo que? ¿Y vos te querés? Vos te conocés mejor que nadie. Si no te ocupas de vos mismo, nadie lo va a hacer. Es ley esa, querido.
¿Por qué te llamó? ¿De repente hoy se acordó de todas tus cualidades? ¿De repente hoy se acordó de las cosas que te hacen especial como persona? Vos te conocés mejor que nadie. Vos esas cosas las sabés todos los días. ¿Y qué vas a hacer con UN día que el otro se acuerde de esas cosas?
Hubiera hecho todo. Me aguanté meses de amistad muriéndome de ganas de darle un beso, un abrazo, acariciar su piel, oler su perfume… Di sin esperar nada a cambio.
Ya no se qué hacer, hasta pensé en traerle una plantita bonsái del Himalaya. La iba a ir a buscar yo solo. La iba a traer hasta casa, ponerla en una macetita, cuidarla y regarla hasta que estuviera bien linda, entonces ir a tocarle el timbre y dársela con una sonrisa en mi cara. Tal vez un beso si me lo permitía, e intentar pasar. Intentar quedarme esa noche, la siguiente; y tal vez la siguiente… O por siempre. Pero es muy tarde.
Ayer lo vi en un criadero de plantas bonsái del Himalaya. No puedo creer que alguien ya me haya robado la idea. Desde afuera se veía muy lindo, te voy a admitir. En los cuentos de hadas es el final en donde el héroe y la heroína viven felices para siempre.
Esta es la historia de cómo ocupaba todo mi tiempo libre en cualquier cosa, o cualquier otra persona menos en mí. La historia de aconsejar pero nunca aplicar. La historia de cómo estaba mirando desde afuera con mi bonsái en la mano mientras elegía entre cientos de bonsái.
El mio es único. Lo tengo aquí a mi lado ahora. Estoy conmigo mismo en el espejo y con mi bonsái al lado. Me acompaña, me recuerda.
En su obstinación por encontrar a la persona perfecta se quedará solo. Y no se si acompañarlo hasta que se de cuenta, ó acompañar a mi bonsái.
Esta es la historia que no voy a terminar de escribir. Afuera me espera un OVNI, debo ir con mi especie. Yo te puedo aconsejar en muchas cosas lógicas. Cuando vuelva. Dejámelo escrito, siempre vuelvo. Salvo en lo que se refiere a las acciones libres del alma.
Bonnie.- (c)
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